Según las
revelaciones a Santa Faustina, Jesús pidió que este domingo se celebrara
especialmente y prometió gracias especiales a quienes se confesaran y
comulgaran ese día con devoción.
La Iglesia
católica enfoca en la misericordia de Dios su poder, particularmente a través
de una acción de confianza en la pasión de Jesús que fue el precio ya pagado
por nuestros pecados, y que si confiamos verdaderamente en Jesús nuestros
pecados nos serán perdonados; Jesús no será nuestro juez sino nuestro Salvador
misericordioso.
El día está
dedicado a resaltar la idea central de la misericordia de Dios hacia la
humanidad. En términos teológicos, se enfatiza que Dios ofrece perdón
incluso a los pecadores más alejados, que la confianza en la misericordia
divina es clave para la salvación y que te invita a practicar la misericordia
con los demás.
Más que una
mera devoción es un género de la vida cristiana. Se expresa mediante actos
interiores (actitudes del alma respecto a la Misericordia del Salvador y de la
confianza en Dios) como exteriores: la veneración de la imagen, la hora de la
misericordia, el rezo de determinadas oraciones (la llamada Coronilla), la
fiesta de la Divina Misericordia y los actos de misericordia con el prójimo.
Jesús se le
revela a Santa Faustina el 14 de septiembre, día de la exaltación de la Santa
Cruz, para enseñarle la Coronilla de la Divina Misericordia. Kowalska afirmó
que recibió la oración a través de visiones y conversaciones con Jesús, y escribió
en su diario unas promesas de Jesús en relación con la «coronilla». Jesús le
dijo que a quien la rezase, la misericordia le protegería en la vida y se le
otorgaría inmensas gracias; y que fuera recomendada como última tabla de
salvación: “Reza incesantemente esta coronilla... quien quiera que la rece
recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la
recomendarán a los pecadores como última tabla de salvación. Hasta el pecador
más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá gracias de mi
misericordia infinita. (Diario 687)”
La imagen de la Divina
Misericordia (Jesús con dos rayos, uno rojo y otro blanco) también proviene de
las visiones de Santa Faustina y es ampliamente venerada en todo el mundo.
Para el
rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia se usa un rosario normal y se sigue esta
secuencia:
1. La
señal de la Cruz: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
2. Padre
Nuestro, Ave María, Credo (Símbolo de los Apóstoles)
3. En
cada grano mayor del Rosario, cuando normalmente se dice el Padre Nuestro, se
dice: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de
Tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros
pecados y los del mundo entero.
4. En
cada grano menor del Rosario, cuando normalmente se dice el Ave María, se dice:
Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
5. Invocación:
Al final de la corona, la siguiente oración se reza tres veces seguidas: Santo
Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo
entero.
6.
Oración para concluir: Oh Dios Eterno, en
quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a
nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en
momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran
confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia
mismos. Amén.
Aunque puede rezarse en cualquier
momento, es muy tradicional hacerlo a las 15:00 horas, conocida como la Hora
de la Misericordia, porque se asocia con la muerte de Cristo en la cruz.
JESÚS, EN TI CREO, EN TI
CONFÍO.
FELIZ DOMINGO DE LA MISERICORDIA

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