El cristiano está llamado a
dar sabor y sentido al mundo
Jesús utiliza la imagen de la sal
para explicar la misión del discípulo. La sal en tiempos bíblicos no solo
servía para dar sabor, sino también para conservar los alimentos. De la misma
manera, el cristiano está llamado a aportar sentido, esperanza y valores
evangélicos en medio de la sociedad. Cuando el creyente vive su fe con
coherencia, ayuda a preservar la dignidad humana, la justicia y el amor
fraterno. Sin embargo, Jesús advierte que la sal puede volverse insípida,
recordándonos que la fe pierde fuerza cuando se vive superficialmente o sin
compromiso.
La fe no puede ocultarse:
estamos llamados a ser luz
Jesús también afirma que sus
discípulos son la luz del mundo y que una lámpara no se enciende para
esconderla. La luz simboliza la verdad, la guía y la esperanza que provienen de
Dios. El cristiano no está llamado a vivir su fe solo en el ámbito privado,
sino a manifestarla con naturalidad y valentía en la vida social, familiar y
laboral. Ser luz significa iluminar con el testimonio, mostrando con obras
concretas el amor de Dios.
Las buenas obras revelan la
presencia de Dios
El Evangelio destaca que la luz
del cristiano se manifiesta a través de las buenas obras. No se trata de buscar
reconocimiento personal, sino de que, al ver esas acciones, otros puedan
descubrir a Dios y glorificarlo. La caridad, la solidaridad, el servicio a los
más necesitados y el compromiso por el bien común son formas concretas en las
que la fe se hace visible. El verdadero testimonio cristiano nace de una fe
vivida y puesta en práctica.
La misión cristiana es
comunitaria y transformadora
Jesús habla a sus discípulos en
plural, recordando que la misión no es individualista. La Iglesia entera está
llamada a ser sal y luz en medio del mundo. Cuando los cristianos viven unidos,
su testimonio tiene mayor fuerza transformadora en la sociedad. Este Evangelio
invita a la comunidad parroquial a preguntarnos cómo están iluminando nuestro
entorno y de qué manera pueden ser signo del amor de Dios en la realidad
concreta donde vivimos.
¿De qué manera concreta estoy
siendo sal y luz en mi familia, en mi trabajo y en mi comunidad?

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