La Palabra de Dios de este domingo está marcada por una gran esperanza: Dios no abandona a su pueblo en los momentos de oscuridad. Como anuncia el profeta Isaías, la luz de Dios brilla incluso en medio de las tinieblas, y esa promesa se cumple plenamente en Jesucristo.
El Evangelio nos presenta el inicio de la misión de Jesús, que proclama: «Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos». No es una amenaza, sino una invitación gozosa. Convertirse significa cambiar de rumbo, acercarse a la vida, a la alegría y a la luz que Dios quiere regalarnos.
Jesús comienza su camino en Galilea, una tierra sencilla y marginada, y allí llama a sus primeros discípulos: pescadores, hombres normales, trabajadores. No les propone un plan complicado ni un discurso largo, sino una promesa: «Venid conmigo». Y ellos, con una confianza sorprendente, dejan las redes y lo siguen.
Este gesto revela el corazón del mensaje: Jesús sigue llamando hoy, y su llamada sigue siendo capaz de transformar la vida. La vocación cristiana no es solo para unos pocos, sino para todos. Cada bautizado ha sido llamado a seguir a Cristo desde su propia realidad y con su propia misión.
San Pablo nos recuerda que el seguimiento auténtico de Jesús conduce siempre a la unidad y la comunión, nunca a la división. Cuando Cristo es el centro, la Iglesia se convierte en un espacio de fraternidad y encuentro.
Los Papas nos lo recuerdan con claridad: no somos cristianos por costumbre, sino por encuentro. Encontrarse con Jesús cambia el corazón, despierta una alegría que no se puede guardar y convierte la vida cotidiana en misión.
Seguir a Jesús no empobrece la vida, la ensancha. No quita alegría, la multiplica. No resta, sino que lo da todo. Él pasa hoy también por la orilla de nuestra vida y nos dice, como a los primeros discípulos: «Ven conmigo».
La Virgen María, primera discípula, nos enseña a escuchar la Palabra, a confiar y a responder con un “sí” valiente, incluso sin entenderlo todo. Con ella aprendemos a ponernos en camino sin miedo, para que nuestra vida se convierta también en luz para los que caminan en tinieblas.
FELIZ DOMINGO

No hay comentarios:
Publicar un comentario