domingo, 25 de enero de 2026

LA LUZ QUE CAMBIA LA VIDA: LLAMADOS A SEGUIR A JESÚS

La Palabra de Dios de este domingo está marcada por una gran esperanza: Dios no abandona a su pueblo en los momentos de oscuridad. Como anuncia el profeta Isaías, la luz de Dios brilla incluso en medio de las tinieblas, y esa promesa se cumple plenamente en Jesucristo.

El Evangelio nos presenta el inicio de la misión de Jesús, que proclama: «Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos». No es una amenaza, sino una invitación gozosa. Convertirse significa cambiar de rumbo, acercarse a la vida, a la alegría y a la luz que Dios quiere regalarnos.

Jesús comienza su camino en Galilea, una tierra sencilla y marginada, y allí llama a sus primeros discípulos: pescadores, hombres normales, trabajadores. No les propone un plan complicado ni un discurso largo, sino una promesa: «Venid conmigo». Y ellos, con una confianza sorprendente, dejan las redes y lo siguen.

Este gesto revela el corazón del mensaje: Jesús sigue llamando hoy, y su llamada sigue siendo capaz de transformar la vida. La vocación cristiana no es solo para unos pocos, sino para todos. Cada bautizado ha sido llamado a seguir a Cristo desde su propia realidad y con su propia misión.

San Pablo nos recuerda que el seguimiento auténtico de Jesús conduce siempre a la unidad y la comunión, nunca a la división. Cuando Cristo es el centro, la Iglesia se convierte en un espacio de fraternidad y encuentro.

Los Papas nos lo recuerdan con claridad: no somos cristianos por costumbre, sino por encuentro. Encontrarse con Jesús cambia el corazón, despierta una alegría que no se puede guardar y convierte la vida cotidiana en misión.

Seguir a Jesús no empobrece la vida, la ensancha. No quita alegría, la multiplica. No resta, sino que lo da todo. Él pasa hoy también por la orilla de nuestra vida y nos dice, como a los primeros discípulos: «Ven conmigo».

La Virgen María, primera discípula, nos enseña a escuchar la Palabra, a confiar y a responder con un “sí” valiente, incluso sin entenderlo todo. Con ella aprendemos a ponernos en camino sin miedo, para que nuestra vida se convierta también en luz para los que caminan en tinieblas.

FELIZ DOMINGO

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