domingo, 28 de diciembre de 2025

LA FAMILIA DE NAZARET, MODELO PARA NUESTRAS FAMILIAS

Cada año, en el tiempo gozoso de la Navidad, la Iglesia nos invita a fijar la mirada en la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Es una celebración litúrgica de gran importancia pastoral en la Iglesia católica, no se trata solo de un recuerdo piadoso, sino de una propuesta concreta de vida cristiana porque propone a la familia de Nazaret como modelo de vida cristiana, de amor conyugal, de educación de los hijos y de fe vivida en lo cotidiano, y está especialmente dirigida a nuestras familias.

Celebrar el Domingo de la Sagrada Familia es reconocer que Dios quiso entrar en la historia humana a través de una familia, compartiendo sus alegrías, esfuerzos, silencios y dificultades.

El Domingo de la Sagrada Familia se celebra el domingo dentro de la Octava de Navidad; si no lo hay, se celebra el 30 de diciembre. Instituida por el papa Benedicto XV en 1921, mediante el decreto Bonum sane, en un contexto marcado por las heridas de la Primera Guerra Mundial, en el que la familia estaba profundamente afectada por la violencia, la pobreza y la pérdida de valores. El Papa quiso proponer a la familia de Nazaret como remedio espiritual y social, recordando que una sociedad sana nace de familias sólidas, unidas en el amor y abiertas a Dios. Su objetivo era y sigue siendo, resaltar la dignidad y la vocación de la familia cristiana, contemplando a Jesús, María y José como paradigma de comunión, obediencia a Dios, trabajo, oración y caridad.

San Juan Pablo II impulsó fuertemente esta celebración con su magisterio sobre la familia (especialmente Familiaris consortio) y el papa Francisco subrayó su valor pastoral en documentos como Amoris laetitia.

Aunque los Evangelios narran pocos episodios de la vida familiar de Jesús, cada uno de ellos es profundamente revelador.

Lucas 2, 16–21 (Navidad) “Encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.” En la huida a Egipto (Mt 2,13-15) José protege a su familia con obediencia y valentía. La Sagrada Familia conoce el exilio, la inseguridad y el miedo, mostrando que Dios está presente también en las pruebas. Jesús en el templo (Lc 2,41-52) “Jesús bajó con ellos a Nazaret y estaba sujeto a ellos”. El Hijo de Dios aprende a vivir en obediencia, trabajo y silencio. María guarda todo en su corazón y José acompaña con discreción y fidelidad.

“Cristo quiso nacer y crecer en el seno de la Sagrada Familia. La Iglesia no es otra cosa que la ‘familia de Dios” CIC 1655. Durante treinta años, Jesús vive una vida sencilla. Como recuerda el Catecismo: “La vida oculta de Nazaret permite a todo hombre entrar en comunión con Jesús en los caminos más ordinarios de la vida” (CIC 533).

La Sagrada Familia no fue una familia idealizada ni ajena a los problemas, vivió la pobreza, conoció la migración forzada, afrontó la incomprensión, caminó en la fe, incluso sin entenderlo todo, por eso este Domingo de la Sagrada Familia nos enseña que la santidad no se vive solo en lo extraordinario, sino en la vida cotidiana, que la familia cristiana está llamada a ser comunidad de amor, escuela de fe, espacio de perdón y misericordia y que incluso en medio de dificultades (pobreza, migración, incomprensión), la familia puede vivir en fidelidad a Dios.

Por eso, es modelo cercano y realista para nuestras familias de hoy, llamadas a vivir el Evangelio en medio de la rutina diaria, el trabajo, la educación de los hijos y las dificultades cotidianas. Como nos recuerda el papa Francisco, la familia no es un problema, sino una oportunidad y una bendición.

Oración a la Sagrada Familia

Jesús, María y José,
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor.
A vosotros nos confiamos.
Sagrada Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugares de comunión y de oración,
auténticas iglesias domésticas
y caminos de santidad.
Amén.

FELIZ DOMINGO

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