- El lobo de Gubbio: Un feroz lobo atemorizaba al pueblo de Gubbio. Francisco salió a su encuentro, lo llamó “hermano lobo” y lo convenció de dejar de atacar a las personas, estableciendo un “pacto” entre el animal y los ciudadanos, que luego lo alimentaron en señal de paz. “Ven aquí, hermano lobo. En nombre de Cristo, te ordeno que no hagas más daño ni a las personas ni a los animales.”
- Estigmas: En 1224, mientras oraba en el monte Alvernia, Francisco recibió los estigmas de Cristo: las heridas en manos, pies y costado, convirtiéndose en el primer santo con este don místico. “Vi una figura como un serafín crucificado, y al desaparecer la visión, sentí un gran dolor y vi impresas en mi carne las llagas del Señor.”
- Curaciones: Se narran varias curaciones milagrosas obradas por Francisco en vida, como la sanación de leprosos, ciegos y enfermos a través de su oración y contacto.
- Control sobre la naturaleza: Hay muchos testimonios sobre su cercanía con animales, aves que lo escuchaban predicar, peces que nadaban junto a él, e incluso fuego que lo respetaba. “Hermano fuego, seas cortés hoy, porque he de predicar al pueblo.”
sábado, 4 de octubre de 2025
SAN FRANCISCO DE ASÍS
jueves, 2 de octubre de 2025
SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS
miércoles, 1 de octubre de 2025
LOS SACRAMENTOS DE LA IGLESIA CATÓLICA
Los sacramentos son signos sensibles y eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia, mediante los cuales se nos comunica la vida divina. A través de ellos, Dios actúa en el creyente, fortaleciendo su fe y acompañándolo en las distintas etapas de la vida cristiana.
Cada sacramento tiene un efecto
particular, pero todos tienen como fin último la salvación del hombre y la
glorificación de Dios. En conjunto, los sacramentos acompañan al cristiano
desde su nacimiento hasta su muerte, guiándolo por el camino de la fe y
configurándolo cada vez más con Cristo.
Todos los sacramentos son signos
visibles de una gracia invisible y canales por los cuales el Espíritu Santo
actúa en la Iglesia. A través de ellos, el creyente crece en santidad, se
fortalece en la fe y participa más plenamente en la vida divina.
Los sacramentos no son simples
ritos simbólicos: son acciones de Cristo mismo, presentes y actuantes en su
Iglesia. Por ello, requieren fe, disposición interior y participación
consciente.
Son siete y se agrupan en tres
grandes categorías: sacramentos de iniciación cristiana, sacramentos de
sanación y sacramentos al servicio de la comunión y misión.
1. Sacramentos de iniciación
cristiana
Bautismo: Es el primer
sacramento y la puerta de entrada a la vida cristiana. Por él somos liberados
del pecado original, incorporados a Cristo y a la Iglesia, y hechos hijos de
Dios. Se administra con agua y la invocación trinitaria. Deja una
marca espiritual indeleble en el alma.
Confirmación: Completa la
gracia bautismal y fortalece la fe mediante el don del Espíritu Santo. El
confirmado se convierte en testigo y defensor de Cristo, participando más
plenamente en la vida de la Iglesia. Se administra con la unción del santo
crisma y la imposición de manos del obispo.
Eucaristía: Es el centro
de la vida cristiana. En ella se hace presente el sacrificio de Cristo en la
cruz bajo las especies de pan y vino, que se convierten en su Cuerpo y Sangre.
Al recibirla, los fieles se unen íntimamente con Cristo y con la comunidad
eclesial. Es fuente y culmen de toda la vida cristiana.
2. Sacramentos de sanación
Penitencia o Reconciliación: Este
sacramento devuelve la gracia bautismal cuando se ha perdido por el pecado
grave. A través de la confesión sincera, el arrepentimiento y la absolución del
sacerdote, el pecador es reconciliado con Dios y con la Iglesia. También
fortalece el alma para resistir futuras tentaciones.
Unción de los Enfermos: Concede
consuelo, paz, fortaleza y, si es la voluntad de Dios, la salud corporal a los
fieles que padecen grave enfermedad o debilidad. Une al enfermo a la pasión de
Cristo y prepara su alma para el encuentro definitivo con el Señor. Se
administra mediante la unción con óleo bendecido y la oración del sacerdote.
3. Sacramentos al servicio de
la comunión y misión
Orden Sacerdotal: Mediante
este sacramento, algunos fieles son consagrados para servir al pueblo de Dios
en nombre de Cristo. El orden se confiere en tres grados: diaconado,
presbiterado y episcopado. Por él, el ministro actúa in persona Christi,
especialmente en la Eucaristía, la predicación y la guía pastoral.
Matrimonio: Es la alianza
establecida por un hombre y una mujer bautizados, que se unen libremente para
toda la vida en un vínculo de amor fiel y fecundo. El matrimonio simboliza la
unión de Cristo con su Iglesia y se ordena al bien de los esposos y a la
generación y educación de los hijos. Los mismos esposos son ministros del
sacramento al darse el consentimiento mutuo.
Los sacramentos construyen y
fortalecen la comunidad eclesial: el Bautismo y la Confirmación incorporan a
nuevos miembros; la Eucaristía une a todos en un mismo cuerpo; la
Reconciliación restaura la comunión rota; la Unción consuela en la debilidad;
el Orden asegura el ministerio y el anuncio del Evangelio; y el Matrimonio
refleja el amor fiel y creador de Dios en el mundo.
Vivir los sacramentos con fe es
dejar que Cristo actúe en nosotros, transformando nuestra vida y enviándonos a
ser testigos de su amor en el mundo. A través de ellos, la gracia divina nos
sostiene y guía en nuestro camino hacia la plenitud del Reino de Dios.
martes, 30 de septiembre de 2025
LA CREACIÓN
En primer lugar, lo más importante que hay que
tener en cuenta es que la Biblia no nos enseña ciencia. Como decía ya San
Agustín “la Biblia no nos dice cómo van los cielos sino cómo se va al cielo”
que es más importante. Por lo tanto, ni le podemos pedir a la Biblia que nos enseñe
ciencia, ni le podemos pedir a la ciencia que nos enseñe teología. Son dos
maneras parciales de conocer, pero no abarcan todo.
En segundo lugar, la Biblia se escribió
para enseñar ideas de valor teológico a gente que no tenía ninguna base
científica. Hablarles de microbios hace 5000 años a los nómadas de Palestina
sería como hablar en chino a un español. Hablarles de las fuerzas de la materia
que rigen en el universo, de átomos, absurdo. De modo que no debemos buscar en
la Biblia lo que no hay, ya que no sería comprensible para aquellos a quienes
se dirigía.
El Génesis nos dice de una manera
muy poética lo que era importante para la gente de aquel entorno y de aquel
tiempo, que todo cuanto hay de bueno y de orden en el universo viene de Dios y
que todo está dirigido al bien del hombre, porque el universo está hecho para
nosotros, para que nosotros podamos conocer a Dios y finalmente participar
también de su vida y de su felicidad.
Lo explica como una historia,
cuento, parábola, etc. de un padre que prepara una casa para sus hijos. La
Biblia nos dice como Dios prepara el universo para que sea la casa del ser
humano que va a ser imagen viviente de Dios.
Y así en esos seis días de la
creación hay tres días en que se prepara el terreno y el entorno para la casa y
otros tres días en que se amuebla.
El primer día todo es un caos y
para un israelita el caos por excelencia era un mar alborotado, de modo que lo
primero que hay es un mar tenebroso, oscuro y todo alborotado. Por lo tanto, el
primer paso del creador es decir que haya luz, y Dios hace la luz ¿Y de dónde
viene la luz? Pues no hay estrellas, no hay sol. Para aquella gente no
importaba, Dios puede hacer que haya luz, ¿por qué ha de ser del sol o de las
estrellas? Ya tenemos la luz y Dios separa un período de luz de un período de
tinieblas. El primer día está concluido. Y ¿qué es un día? Pues un periodo de luz
seguido de un periodo de tinieblas ¿tiene que tener 24 horas? No, eso no era importante.
Al inicio del segundo día todo
está revuelto, hay que hacer un hueco en ese mar tenebroso. Los antiguos tenían
una idea muy poética de que llueve porque hay agua allá arriba y se cae y que
se hace un pozo y aparece agua porque hay agua allá abajo. Parece como si el
mundo fuera una especie de cueva dentro de un entorno de agua. Pero para que haya ese espacio libre hay que
hacer una bóveda, que no se ve porque es transparente, pero que separa las
aguas de arriba para que no caigan y otro lugar abajo para que quede el resto
del agua. Esto se hace el segundo día.
El tercer día por ahora solo hay
agua y esa bóveda con más agua encima. Hay que hacer un lugar seco. Para los
antiguos, que no conocían que los continentes se mueven y que cambian las
cuencas de los océanos etc., el mar está donde está porque Dios le da una orden,
ese es su sitio, y separa las aguas quedando tierra seca y los océanos. Y en esa
tierra seca Dios comienza poniendo hierba, porque la hierba va a ser necesaria
para que pueda luego haber animales.
En el cuarto día Dios empieza a
decorar la casa. Lo primero que hace es poner unas lámparas bonitas en el cielo,
el sol para que presida al día y a la luna para que presida a la noche y las
estrellas. Todo eso está en esa bóveda transparente. Las estrellas y el sol y
la luna eran importantes para los israelíes porque se dan cuenta de que no era
verdad que las estrellas y los astros fuesen dioses, que no era verdad que
dirigían los destinos humanos, que toda la astrología es puro cuento, que los
astros son servidores de Dios y servidores del hombre, que sirven para que haya
estaciones, para marcar un calendario con fiestas religiosas y que pueda haber
orden en la vida. Y por fin cuando ya está preparado el lugar entonces Dios
hace los animales primero en el agua y en el aire luego en la tierra y cuando
todo está preparado entonces puede ya hacer al hombre a su imagen y semejanza.
De modo que es una historia,
cuento, parábola, o como queramos llamarlo, de como Dios hace todo con un orden,
para bien de hombre. Esto está en contraposición a todo lo que decían los
paganos, que la tierra era lo más primitivo, que de la tierra nacían los dioses,
que los dioses no tenían omnipotencia que no eran tampoco capaces de soportarse
unos a otros y tenían luchas. Todo ello queda borrado de este modo tan hermoso
de la Biblia, hablar de como Dios crea todo para bien del ser humano, para
nuestro bien, porque nosotros somos los únicos que conocemos a Dios y obramos
libremente y por eso somos y fuimos creados a su imagen y semejanza.
Padre Manuel
Carreira, teólogo, filósofo y astrofísico
domingo, 28 de septiembre de 2025
SAN MIGUEL ARCÁNGEL
San Miguel es uno de los tres arcángeles mencionados en la Sagrada Escritura, junto con Gabriel y Rafael. Su nombre significa “¿Quién como Dios?”, una expresión que proclama la grandeza del Señor y la humildad de sus servidores.
En la Biblia, aparece como un defensor del pueblo de Dios y
jefe de los ejércitos celestiales. En el libro de Daniel, se le describe como
el protector de Israel, el que lucha contra las fuerzas del mal y sostiene a
los fieles en la prueba. En el Apocalipsis, se narra la gran batalla en la que
Miguel y sus ángeles vencen al dragón, símbolo de Satanás, expulsándolo del
cielo.
La tradición cristiana lo presenta como el guardián de la
Iglesia y el que acompaña a los fieles en la hora de la muerte, conduciéndolos
hacia la presencia de Dios. También se le invoca como defensor contra las
tentaciones, las adversidades y los peligros espirituales.
El culto a San Miguel se extendió desde los primeros siglos
del cristianismo. Numerosos santuarios le han sido dedicados, como el Monte
Gargano en Italia y el Monte Saint-Michel en Francia. Su
fiesta se celebra el 29 de septiembre, junto con los arcángeles Gabriel y
Rafael.
San Miguel es representado habitualmente como un guerrero
celestial: con armadura, espada o lanza en mano, y bajo sus pies el demonio derrotado. Esta imagen recuerda la victoria de la luz sobre las tinieblas y de
la gracia sobre el pecado.
La Iglesia ha difundido oraciones en su honor, especialmente
la célebre oración compuesta por el papa León XIII, en la que se pide a San
Miguel que defienda a los fieles en la lucha contra las fuerzas del mal.
Para los cristianos, San Miguel Arcángel es un modelo de
fidelidad y fortaleza. Su misión es recordarnos que la verdadera victoria no
está en la fuerza humana, sino en la confianza plena en Dios. Invocarlo es
pedir ayuda para vivir en la verdad, resistir al mal y permanecer firmes en la
fe.
Así, San Miguel continúa siendo un compañero de camino para
la Iglesia, un signo de esperanza y un poderoso intercesor que nos anima a
proclamar con nuestra vida: “¿Quién como Dios?”
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial,
con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo para la perdición de las almas”.
martes, 23 de septiembre de 2025
SAN PÍO DE PIETRELCINA (PADRE PÍO)
Oración al Señor por intercesión de San Pio de Pietrelcina
domingo, 21 de septiembre de 2025
BAJO TU AMPARO
Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras
necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡Oh Virgen gloriosa
y bendita!
Es la primera oración dirigida a
María, conocida en la actualidad, está escrita en griego y se llama Sub
tuum praesidium (Bajo tu protección). En ella, a la Virgen María se le
llama "theotokos", es decir, la "Dadora de nacimiento de
Dios", "la Madre de Dios" y es una referencia bastante
importante desde un punto de vista histórico y teológico.
Esta oración, fue
"encontrada en un fragmento de papiro que data de aproximadamente el año
250 dC", solo un par de siglos después de la muerte y resurrección de
Cristo, aproximadamente un siglo antes de Constantino y el Edicto de Milán, dos
siglos antes del Tercer Concilio Ecuménico, el Concilio de Éfeso, en el cual la
Virgen María fue proclamada oficialmente, por primera vez, "Madre de
Dios", Theotokos.
Este papiro demuestra que ya
existía una devoción a María desde los primeros cristianos, su creencia en su
poderosa intercesión y su papel como intercesora ante Dios quienes la
reconocían como Madre de Dios. Actualmente, es un himno muy utilizado en la
Iglesia en las liturgias católicas.
Resulta impresionante rezar esta
oración, sabiendo que los cristianos la rezaban ya, por lo menos, en el año 250
d.C., que es la fecha en que se dató el papiro en el que se encontraba.
Nosotros no la hemos recibido de
los arqueólogos, sino de la tradición de la Iglesia, a través del latín en el
caso de la Iglesia Latina o del griego y el eslavonio antiguo en Oriente.
Resulta agradable, sin embargo,
que la arqueología nos muestre una vez más que la tradición no es algo
inventado, sino que verdaderamente nos transmite la herencia que los primeros
cristianos recibieron de Cristo y de los Apóstoles.
Fuentes:
sábado, 20 de septiembre de 2025
LA SEÑAL DE LA CRUZ
La cruz es el símbolo por
excelencia de la religión cristiana; una fe basada en el sacrificio de
Jesucristo, quien se dejó crucificar para pagar por los pecados de las personas
y, con el gesto, redimir a la humanidad. Por ello, lucir colgada la cruz en el
pecho es, a ojos de muchos cristianos, lo más natural del mundo, ya que alude a
la dignidad de su religión
Santiguarse, signarse y
persignarse son actos muy frecuentes entre los cristianos, pero que muchos
confunden y mezclan. Así, santiguarse, signarse y persignarse es hacer una
cruz, si bien el sentido varía en función de cómo y dónde se haga.
Santiguarse es hacer la cruz
grande (de frente al vientre y de hombro a hombro) diciendo "En el nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén". Esto implica una
invocación a la Santísima Trinidad y una entrega total a la voluntad de Dios. Uno
se santigua a inicio de la misa, por ejemplo, o al pasar frente a una iglesia o
al comenzar un rezo cuando va a empezar el día.
Signarse son tres cruces pequeñas
sobre la frente, los labios y el pecho diciendo "Por la señal de la Santa
Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios nuestro". Es una petición
a Dios para que proteja la mente, la palabra y el corazón, librando de
pensamientos negativos, palabras hirientes y malas acciones. El signarse se
hace antes de proclamar el evangelio en la misa, en la frente para predisponer
nuestra mente a la escucha atenta del mismo, en la boca para que sepamos
anunciar el evangelio, y en el pecho para ser custodiado con amor y fe. Todo de
cara a permitir que el Evangelio que se proclama se haga vida en nosotros y dé
los debidos frutos
Persignarse es la combinación de
ambas: primero las tres cruces pequeñas del signarse y luego la cruz grande del
santiguarse. Combina la protección para la mente, la palabra y la acción (del
signarse) con la invocación a la Trinidad y la entrega a Dios (del
santiguarse). Uno se persigna en el comienzo de las oraciones que se dicen a
comienzos del Santo rosario con el viacrucis y las novenas.
domingo, 14 de septiembre de 2025
NUESTRA SEÑORA DE LOS LIÑARES
Dediquemos un minuto de nuestro tiempo para elevarle una pequeña oración:
Madre de misericordia, Virgen de los Liñares, pongo en tus manos mi vida, mi amor y todo lo que soy.
Te consagro mis
trabajos, mis alegrías, mis dolores y mis preocupaciones.
Ayúdame a vivir en
fidelidad a tu Hijo, Jesús, y guíame por el camino de la paz y la esperanza.
Te pido que
protejas mi familia, que nos des la gracia de respetar y amar la vida, como tú
amaste la vida del Hijo de Dios.
Te ruego que
bendigas la educación de mis hijos y nos concedas la unidad y el amor en
nuestro hogar.
Madre Santa,
enséñame a acercarme siempre a Jesús, a buscar su perdón cuando caigo y a
recibir los sacramentos con devoción.
Dame la paz de un
corazón limpio y libre de maldad, para que pueda llevar la verdadera alegría y
paz a los demás.
Que tu amor me
sostenga y me guíe siempre hacia tu Hijo, para que viva en su luz y en su
gracia.
Amén.
FGM
sábado, 13 de septiembre de 2025
NOVENA A LA VIRGEN DE LOS LIÑARES
Así mismo, hemos meditado sobre las virtudes de la Virgen María basados en las reflexiones del grupo de jóvenes de Misión País que nos acompañaron este verano.
María, Madre de Jesús, es el
modelo más perfecto de virtudes cristianas. Su vida refleja las actitudes
fundamentales que un creyente está llamado a imitar.
La humildad es el
fundamento de todas sus virtudes: aunque llena de gracia, se reconocía pequeña
y dependiente de Dios, respondiendo siempre con un “sí” confiado. Rechazaba
alabanzas y dirigía toda gloria al Señor, tanto en la Anunciación como en la
Visitación, y especialmente al pie de la cruz.
El amor a Dios en María
fue total, cumpliendo de manera perfecta el mandamiento de amar con todo el
corazón. Su relación con la Trinidad –Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa
del Espíritu Santo– muestra su entrega plena y amorosa.
De ese amor brota la caridad
con el prójimo. Sirvió a Isabel con generosidad, se preocupó de los novios en
Caná y continúa intercediendo por nosotros. Su compasión es reflejo del corazón
de Cristo.
La fe de María fue firme y
luminosa: creyó en las promesas de Dios aun sin ver. Supo reconocer a su Hijo
como Dios en cada circunstancia, desde Belén hasta el Calvario, permaneciendo
siempre fiel.
La esperanza de María se
apoyó en la confianza absoluta en la Providencia. En momentos de incertidumbre,
pobreza o huida, esperó en las promesas divinas, y sobre todo en la
resurrección de su Hijo.
La pureza de María, en
cuerpo y espíritu, fue fuente de fidelidad y castidad. Se entregó plenamente a
Dios y es modelo para jóvenes, esposos y consagrados, recordándonos que el
cuerpo es templo del Espíritu Santo.
Su pobreza no fue solo
material, sino sobre todo espiritual: desprendida de todo, tuvo a Dios como
único bien. Nos enseña a vivir libres de apegos, con un corazón disponible para
Él.
La obediencia de María es ejemplo de docilidad a la voluntad de Dios. Desde la Anunciación hasta el Calvario, aceptó con fe y amor los designios divinos, incluso en el dolor más grande.
La dulzura tiene origen en la bondad que derrama el corazón. La bondad del corazón de la Madre es enorme porque su fuente es inagotable, es el mismo Dios. No hay consuelo humano más grande que la ternura del corazón dulce de Nuestra Madre, que nos llama sin descanso a volver a su Hijo.
Finalmente, la oración fue
el pilar de su vida. Amaba el silencio, cultivaba la intimidad con Dios y halló
en la oración la fuerza para cumplir su misión y permanecer junto a Cristo
hasta la cruz.
Así, María es modelo de humildad,
amor, fe, esperanza, pureza, pobreza, obediencia y oración. Su vida enseña que
la verdadera grandeza está en el servicio, la confianza y el abandono total en
Dios. Ella nos invita a imitar sus virtudes para crecer en santidad y alcanzar
la vida eterna.
miércoles, 10 de septiembre de 2025
PRIMER SANTO CRISTIANO VENERADO POR LA IGLESIA
Hemos asistido estos días a la
canonización de dos jóvenes, Carlo Acutis (15 años) y Pier Giorgio Frassati (24
años). Carlo Acutis es el primer santo milenial, la persona contemporánea más
joven en alcanzar la santidad en la Iglesia católica, podríamos decir casi con
total seguridad que es el primer santo al que sus padres y hermanos asisten a
su canonización. Muchos primeros.
También conocemos quien fue el
santo que menos tiempo tardó en ser canonizado, Pedro de Verona también
conocido como San Pedro Mártir, que fue canonizado a los 337 días después de su
muerte.
El primer mártir cristiano fue San
Esteban, conocido como el "protomártir" que fue acusado de blasfemia,
llevado ante el Sanedrín y finalmente lapidado hasta la muerte por su valiente
defensa de la fe en Jesús.
Pero ¿conocemos quién fue el
primer santo cristiano que venera la Iglesia Católica?
Es San Dimas, también conocido como el buen ladrón (uno de los dos ladrones que fue crucificado junto a Jesús), a diferencia del otro ladrón crucificado, imploró a Jesús: “Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”, a lo que el Señor contestó: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 39-43). Dimas nunca fue “canonizado” de manera formal por la Iglesia. Se le cuenta entre los santos porque ha sido la única persona a quien Jesucristo aseguró explícitamente que estaría en el cielo, compartiendo su gloria, así como el único que fue canonizado en vida.
Es claro que San Dimas, el buen ladrón, reconoció, en un acto de fe verdadera, al Hijo de Dios. Haberlo hecho lo condujo en seguida a admitir con humildad su pecado, y pedir misericordia.
Si bien no hay certeza sobre su nombre, sí la hay sobre su destino. Que haya vivido como ladrón o criminal para después acogerse a la misericordia del Señor, termina siendo motivo de inspiración y de esperanza para todos los hijos de la Iglesia, porque somos pecadores.
Es
el patrón de los prisioneros y los moribundos. También fue nombrado patrono del
gremio de los anticuarios, por ser el santo más antiguo de la Historia.







