sábado, 28 de febrero de 2026

DEL DESIERTO AL MONTE: LA LUZ QUE PREPARA LA CRUZ

En este II Domingo de Cuaresma, la Iglesia nos lleva del desierto al monte. Del combate espiritual a la luz de la Transfiguración (Mt 17, 1-9). Jesús muestra su gloria a Pedro, Santiago y Juan para prepararlos ante el escándalo de la cruz. Dios nunca nos pide cargar con la cruz sin antes mostrarnos la esperanza.

1. La fe es salir y ponerse en camino

Como Abraham (Gn 12,1), la fe comienza con una salida. Salir de nuestras seguridades, rutinas y comodidades espirituales. La experiencia de Dios no es para instalarnos, sino para fortalecernos y volver al valle. Cuaresma es tiempo de caminar hacia la tierra que Dios promete.

2. “Escuchadlo”

En el monte resuena la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado… escuchadlo”. Cuaresma es aprender a distinguir voces. No basta admirar a Jesús: hay que escucharle y obedecerle. La oración auténtica nos impulsa luego a amar y servir.

3. La luz que ilumina la cruz

La Transfiguración anticipa la gloria de la Resurrección. El mismo rostro que brilla en el Tabor será desfigurado en la Pasión. Cristo no elimina la cruz; la ilumina desde dentro. La fe madura recuerda la luz cuando llega la noche.

4. “Levantaos, no temáis”

Jesús se acerca, toca a los discípulos y les da ánimo. También hoy nos dice: no tengas miedo. En medio de nuestras cruces —enfermedad, preocupaciones, cansancio— el Señor no siempre da explicaciones, pero sí su presencia.

5. Subir… y bajar

El monte no es la meta. Hay que bajar y vivir lo contemplado. La Cuaresma nos prepara para una Pascua que no es solo una idea, sino una transformación real.

Para reflexionar

¿Cuál es tu “monte” esta Cuaresma?

Quizá la oración ante el Santísimo.

Quizá una confesión pendiente.

Quizá un paso concreto de conversión.

Que esta Cuaresma sea experiencia de luz. Que cuando llegue la cruz, recordemos el Tabor.

Y que, de la mano de María, caminemos con esperanza hacia la Pascua.

FELIZ DOMINGO

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